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Impacto del coronavirus sobre el rendimiento escolar

Afortunadamente progresa la aplicación de las vacunas y, con ello, nos aproximamos a escenarios más benignos. Paulatinamente vislumbramos que la vuelta a la normalidad, a la cotidianidad de no hace tanto tiempo, no está tan lejana.

Hemos perdido gente querida por el camino. Nada volverá a ser como antes.

Pero el mundo no se detiene, especialmente para los más pequeños de la casa, que tienen todavía un futuro esplendoroso por delante y que, con suerte, dentro de unos años apenas recordarán esta época tan triste. Y, cuando lo hagan, será desde el prisma del que recuerda un mal sueño ya lejano.

Por supuesto que ellos también lo han pasado mal. A estas edades son esponjas, para bien y para mal. Absorben todo lo que les rodea, incluyendo el estrés emocional la inseguridad, la incertidumbre y el sufrimiento que los adultos hemos vivido estos largos meses.

El confinamiento obviamente fue una etapa complicada para ellos. Romper con su rutina junto con el obligado aislamiento social fue una fase crítica que ha dejado una huella que está costando borrar quizá más de lo esperado. Y es que, aunque todo ello parece que poco a poco va quedando atrás y pese que ya durante el curso que estamos a punto de dejar atrás pudimos retomar las clases presenciales todo ha sido más difícil de lo que podría pensarse. Alumnos y profesores hemos sufrido las carencias derivadas de un escenario todavía de gran incertidumbre y, sobre todo, de los meses perdidos en términos escolares durante lo más duro de la pandemia.

El impacto sobre el rendimiento escolar ha sido notorio. Muchas escuelas cerraron sus puertas durante meses sin contar con los medios técnicos y formativos para ofrecer a sus estudiantes una alternativa de enseñanza a distancia que paliara un tanto la falta de clases presenciales convencionales. Pero incluso aquellos colegios que sí disponían de estos medios y pudieron sobrellevar mejor esta etapa no consiguieron mantener un ritmo equiparable al de un escenario convencional. Todo ello se ha traducido en un importante retraso en lo que se refiere al programa y contenidos impartidos desde el inicio de la pandemia. Un retraso que no se ha conseguido subsanar, en la mayoría de los casos, durante el presente curso escolar.

Mi consejo a todos vosotros, padres preocupados por el desarrollo y desempeño escolar de vuestros hijos, es que aprovechéis este próximo verano no sólo para disfrutar de unas merecidas vacaciones sino para afianzar los conocimientos y contenidos del curso que cerramos e incluso para anticipar un tanto las materias del próximo año. El retraso respecto al cumplimento del programa escolar es mayoritariamente importante todavía y previsiblemente se tratará de recuperar el tiempo perdido durante el próximo año. Ello se traduce en que se agilizará la impartición de contenidos: más contenidos, menos tiempo por concepto. Estemos preparados para este esprint. Ayudadles a afrontarlo en las mejores condiciones posibles.

Preparados, listos…

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