Cuánto tiempo tarda un niño en aprender a leer

Aunque el ritmo de aprendizaje de cada niño vendrá determinado por diferentes factores (grado de madurez física y psicológica, entorno, interés, capacidad innata) sí es posible dar rangos aproximados de cuánto tiempo podemos esperar que necesite para empezar a leer.

En este post descubriremos cuánto tiempo tarda un niño en aprender a leer en media y qué factores influyen y cómo en este proceso.

¿Cuánto tiempo tarda un niño en aprender a leer y cuánto tiempo tarda un niño en aprender a leer de manera fluida?

Si bien cada niño avanzará a un ritmo diferente, en promedio un niño tarda en aprender a leer en torno a tres meses. Con ello queremos decir que el niño reconocerá ya todas las letras y su pronunciación y será capaz de leer y entender de manera autónoma frases y párrafos. Muy probablemente todavía silabee y eventualmente tenga pequeñas dificultades con palabras largas o que incluyan sílabas trabadas.

Si hablamos de un lectura relativamente fluida, en la que el niño se maneja ya con cierta soltura y es capaz de leer textos de mayor extensión (una o varias páginas por ejemplo) el tiempo medio de aprendizaje es de unos seis meses.

Factores que influyen en el tiempo necesario para que el niño aprenda a leer

Lo cierto es que los valores medios que hemos comentado presentan una gran dispersión en función de una serie de factores que pueden hacer que el tiempo de aprendizaje de un niño en particular sea tanto inferior como superior a dichos rangos. Veamos los más relevantes.

La edad y grado de madurez del niño

Probablemente el factor que mayor impacta en el tiempo que necesita el niño para aprender a leer es su edad: cuanto más pronto comience el aprendizaje más tiempo le llevará. Un niño que comience con tres años a leer puede tardar hasta dos años en hacerlo de manera fluida. Por el contrario, un niño que comience su aprendizaje con cinco o seis años de edad (y, por lo tanto, más maduro y desarrollado, tanto intelectual como físicamente) puede leer razonablemente bien en apenas dos meses y con fluidez en cuatro meses.

El impacto de la edad del niño en la velocidad del aprendizaje es tan relevante que es uno de los motivos por el cual cuándo empezar a introducir la lectura es motivo permanente de debate. Mi opinión, como vimos en el post ¿Cuál es la mejor edad para aprender a leer?, es que la edad más recomendable para empezar a leer habitualmente está entre los 5 y los 6 años de edad.

El idioma

El idioma es otro factor particularmente relevante a la hora de estimar plazos para el aprendizaje de la lectura. Los tiempos aproximados que hemos comentado corresponden a idiomas como el español, italiano o portugués. Idiomas como el inglés con una fonética irregular (una misma grafía puede leerse de distintas maneras) llevan habitualmente asociados tiempos de aprendizaje superiores dado que adquirir la correcta correspondencia entre escrito y sonido es un proceso más lento.

Entorno del niño

El contexto en el que el niño dé sus primeros pasos en la lectura es otro de los factores claves a la hora de que el proceso de aprendizaje se acelere ó no: en particular, la actitud y ejemplo de los padres resulta determinante.

En posts anteriores ya vimos lo importante que era el ejemplo que daban los padres en relación al interés que la lectura podría suscitar en el niño y, construyendo en la misma dirección, una serie de consejos sobre cómo enseñar a leer a un niño. En definitiva, el interés que padres y educadores manifiesten en el proceso de aprendizaje del niño se trasladará directamente en una reducción del tiempo que el niño va a precisar para aprender a leer.

Interés y curiosidad del niño

Como ya adelantábamos en el punto anterior, el interés y curiosidad que la lectura pude suscitar en el niño resulta otro aspecto clave, siendo un apartado en el que la influencia de su entorno (padres y familiares próximos esencialmente) juega un papel excepcionalmente relevante.

En un niño criado en un entorno en el que la lectura esté presente de manera habitual veremos de manera natural un interés significativo por esta actividad.

Material de apoyo

En línea con el refuerzo que representa la actitud y compromiso de los padres, contar con una material de apoyo adecuado que soporte el proceso de aprendizaje es vital para que el niño progrese más rápidamente.

En el blog ya hemos presentado en ocasiones anteriores varias recomendaciones sobre los mejores libros para aprender a leer; los libros y cartillas de lectura más recomendadas por los expertos.

Cómo aprender a leer más rápidamente: el círculo virtuoso del aprendizaje de la lectura

Una vez que hemos presentado los factores que mayor impacto tienen en el tiempo que va a requerir el niño para aprender a leer es fácil entender lo que denomino el círculo virtuoso del aprendizaje de la lectura.

La clave para optimizar el tiempo que el el niño va a dedicar a aprender a leer reside en conjugar los aspectos que hemos presentado anteriormente como si de una receta de cocina se tratase:

  1. Comenzar en el momento apropiado. Hemos visto que la edad y grado de desarrollo del niño es uno de los factores más relevantes. En su momento analizamos en un post específico cómo identificar cuándo está el niño preparado para empezar a leer. Si es entonces cuando el niño comienza su periodo de aprendizaje el progreso será sustancialmente más rápido.
  2. Apoyo constante. La actitud de los padres resulta esencial si lo que perseguimos es acelerar el aprendizaje. Con nuestro ejemplo y, sobre todo, con nuestra dedicación facilitaremos que el niño desarrolle y mantenga su interés por aprender a leer. Acompañar unos minutos cada día a nuestro hijo o hija, transmitiéndole nuestro interés por esta actividad, será el mejor combustible que el niño podrá necesitar para acelerar su aprendizaje. Como expusimos en el post ¿Cuánto tiempo tengo que dedicar cada día a enseñar a leer a mi hijo? no más de 10 o 15 minutos cada día es tiempo más que suficiente para prestarle este apoyo tan notable.
  3. Ayúdale con el mejor material. Contar con el material de apoyo es él último de los ingredientes esenciales de nuestra receta. Ni el último vídeo de YouTube ni la cartilla de lectura que tú utilizaste hace 30 años sean probablemente la mejor opción a tu alcance hoy.

Y aquí viene el círculo virtuoso del aprendizaje de la lectura: combinar esos tres ingredientes facilitarán enormemente que la adquisición de capacidades por parte del niño sea mucho más rápida, lo que redundará en que se minimizarán las dificultades del proceso y con ello las frustraciones que el niño podría sufrir en otro contexto; el niño aprenderá más rápido y más fácilmente, lo que a su vez se traducirá en que percibirá la lectura como una actividad sencilla y gratificante, por lo que de manera natural leerá más y desarrollará paulatinamente su afición por leer. Y cuanto más lea, más rápidamente desarrollará una lectura fluida.

Como conclusión, conocer los factores que más influyen en el tiempo que requiere el niño para aprender a leer puede ayudarnos enormemente a entender cuándo y cómo debemos iniciar a nuestros hijos en la lectura si queremos reducir el tiempo que le va a llevar desarrollar una capacidad lectora razonable.

 

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