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Apps para aprender a leer: ¿una buena idea?

La digitalización de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida (o, al menos, de una inmensa mayoría de ellos) es una realidad imparable. Los procesos y sistemas educativos no son una excepción, tal y como pudimos comprobar tras la masiva implantación en todo el mundo de sistemas de educación a distancia como respuesta a los confinamientos forzosos derivados del triste avance de la pandemia y la correspondiente suspensión de la enseñanza presencial convencional.

Con este contexto, resulta perfectamente comprensible el atractivo que muchos padres ven en recurrir a aplicaciones móviles o en el tablet para ayudar a sus hijos a dar sus primeros pasos con la lectura. Pero, ¿es realmente recomendable utilizar estas aplicaciones para aprender a leer?.

Trataré de resolver a esta pregunta, que suelen hacerme con frecuencia padres de mis alumnos, en este post.

Aplicaciones para aprender a leer: ¡son geniales!

Es un comentario muy frecuente entre los padres cuando tratamos el tema: una apasionada defensa de las ventajas de este tipo de apps, de las facilidades que ofrece, de lo atractivo de sus gráficos y sonidos, de lo simple que resulta utilizarlas.

Y lo cierto es que todo ello es verdad. Las aplicaciones para empezar a leer que he tenido la oportunidad de probar y evaluar (y, creedme, han sido unas cuantas) comparten de manera general todos esos beneficios. Suelen cuidar el diseño y su usabilidad, priman los colores, sonidos y animaciones simpáticas y acostumbran a ser baratas e incluso gratis. Y lo más importante: es innegable lo atractivo que todo ello resulta para el niño y la curiosidad que despierta en él; acostumbrado a ver a su padre y a su madre permanentemente haciendo uso del dispositivo móvil la oportunidad de interactuar también con el aparato resulta irresistible. El ejemplo lo es todo, sobre todo a esas edades. Y ver a sus progenitores emplear tantas horas pegados a su terminal móvil o a su tablet es un aliciente demasiado tentador para el niño, que muy probablemente estará ansioso por poner sus manitas encima y descubrir por sí mismo aquello que resulta tan interesante para sus padres.

Entonces, ¿son la solución idónea para los padres que buscan una solución moderna para que sus hijos aprendan a leer?.

No.

O, al menos, esa es la opinión generalizada entre pedagogos y expertos.

Aplicaciones para aprender a leer
Apps para aprender a leer: ¿una buena idea?

Riesgos y desventajas de la apps para aprender a leer

Aunque como hemos comentado en principio las aplicaciones para aprender a leer pueden presentarse como un medio idóneo para incentivar el que el niño se acerque a la lectura, lo cierto es que sumergir al niño a edades tan tempranas en el mundo del dispositivo móvil puede acarrear una serie de riesgos que muy probablemente sobrepasan con mucho a los beneficios que pueden venir asociados a su uso para aprender a leer.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que estamos hablando típicamente de niños de entre 4 y 6 años de edad, en pleno proceso de desarrollo de todas sus capacidades cognitivas. Si numerosos estudios confirman los efectos nocivos que el uso de dispositivos móviles en niños de mayor edad y adolescentes puede acarrear (adicción, ansiedad, trastornos de vinculación, déficit de atención e incluso trastorno bipolar y otros problemas de conducta infantil), su impacto en niños de menor edad puede ser incluso mayor, aún cuando tratemos de controlar el tiempo que el niño dedique a jugar/aprender con la app.

En definitiva, introducir tan pronto al niño en el uso del móvil, por muy controlado que sea este primer acercamiento, no supone más que un riesgo que probablemente resulte innecesario. Aprender a leer es un proceso que va a llevar varios meses al niño, demasiado tiempo para pensar que un acercamiento al dispositivo móvil va a resultar del todo inocuo.

En segundo lugar, y no por ello menos relevante, la aproximación pedagógica de gran parte de estas aplicaciones no acaba de ser la más idónea: muchas de ellas parecen haber primado un diseño visualmente atractivo por delante de la introducción de una metodología docente más rigurosa y contrastada que garantice un proceso de aprendizaje eficaz y eficiente.

El aprendizaje de la lectura no es algo precisamente nuevo: décadas de estudio han permitido optimizar progresivamente los métodos para enseñar a leer. Sabemos lo que funciona y lo que no funciona. Conocemos las aproximaciones y ejercicios que permiten avanzar más rápido al tiempo que aseguran que el niño consolida adecuadamente lo aprendido. Los recientes avances en los campos de la neurociencia y la neurodidáctica no han hecho sino refinar estas metodologías.

Y pocas, muy pocas, de las apps para aprender a leer disponibles implementan razonablemente los elementos estructurales esenciales de los metodologías actuales más contrastadas.

Entonces, ¿optamos por no usar estas aplicaciones?

La opinión generaliza en el entorno pedagógico (y que comparto plenamente) es que las cartillas de lectura en papel continúan siendo el mejor medio para introducir al niño en la lectura. Las versiones actuales de estas cartillas, adaptadas a las últimas metodologías docentes, son efectivamente la mejor opción para aquellos padres interesados en empezar a enseñar a leer a sus hijos.

¿Concluimos entonces que no debemos utilizar estas apps?

De modo general podríamos decir que efectivamente no es una opción muy recomendable. No por la funcionalidad, estructura o contenido de estas aplicaciones, sino por lo que la exposición del dispositivo móvil a un niño de tan corta edad puede suponer.

Si aun así optamos por usarlas, lo más conveniente sería hacerlo de manera esporádica, como complemento a una cartilla de lectura física. Puede representar quizá una alternativa que evite que el niño termine por encontrar rutinaria la actividad de aprender a leer. Dedicar quizá un rato, diez, quince minutos a lo sumo, un día a la semana, el sábado o el domingo por ejemplo, y tratar de utilizar la aplicación para revisar y repasar lo aprendido durante la semana con la cartilla. No más que eso.

En conclusión, optemos por las cartillas de lectura físicas, en papel, como la herramienta básica para introducir al niño en la lectura. Si decidimos hacer uso de alguna de estas apps para aprender a leer lo más recomendable es hacerlo de manera muy cautelosa, más como un divertimento puntual para el niño que por su propio valor como herramienta para aprender. Recordando siempre, eso sí, que la exposición del niño a edades tan tempranas al dispositivo móvil podría acarrear una serie de perjuicios a largo plazo que eventualmente podrían llegar a ser ciertamente preocupantes.

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