¿Es bueno utilizar la tablet para enseñar a leer a los niños?

En mis conversaciones con padres de alumnos es recurrente una cuestión: la conveniencia ó no de utilizar tablets como soporte durante el proceso de aprendizaje de la lectura. No son pocos los padres que recurren a diversas aplicaciones para tratar de acelerar el aprendizaje de sus hijos o solventar con ellas las dificultades que los niños puedan estar atravesando. La pregunta, por tanto, es obligada: ¿es recomendable utilizar la tablet para ayudar a nuestros hijos a aprender a leer?

Tablets y aprender a leer

Recurrir a materiales adicionales de apoyo no supone obviamente ningún problema. Bien elegidos y bien utilizados, de hecho, pueden suponer un estímulo importante que facilite el aprendizaje y resultan, por lo tanto, muy recomendables. El formato de las tablets y de sus aplicaciones, además, resultan especialmente atractivos para el niño indudablemente, por lo que no resulta extraño que muchos padres se interesen por esta opción.

¿Es por lo tanto una buena opción recurrir a la tablet para aprender a leer? Depende. El uso efectivo de una aplicación educativa requiere que ésta haya sido diseñada por un procesional docente, con amplios conocimientos didácticos, capaz de trasladar al diseño, estructura y funcionamiento de la aplicación la metodología correcta. Lamentablemente no es este el caso más frecuente; gran parte de las aplicaciones publicitadas como una ayuda para el aprendizaje de la lectura han sido diseñadas por personas ajenas al mundo educativo, probablemente por programadores informáticos más preocupados por el diseño visual de la aplicación que por su alcance didáctico. Y ojo: utilizar materiales de apoyo, como puedan ser las aplicaciones, con un diseño defectuoso desde el punto de vista de su estructura didáctica puede suponer, más que un estímulo, un freno al progreso del niño. Pueden interferir con el proceso y metodología seguidos en la escuela y redundar en que el niño termine confundido.

Por todo ello os invito a que seáis cautelosos con el uso de este tipo de aplicaciones. Recurrid únicamente a aquellas certificadas por entidades o profesionales experimentados en el sector educativo y, sobre todo, consultad con los profesores del niño o niña la idoneidad de usarla.

La alternativa está en el material didáctico en formatos más convencionales pero cuya eficacia está lo suficientemente testada como para poder garantizar a ciencia cierta su contribución al aprendizaje del niño. Podéis revisar al respecto por ejemplo mi post sobre los mejores libros para aprender a leer.

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