Cuándo está el niño preparado para empezar a leer

En la entrada anterior ¿Cuál es la mejor edad para aprender a leer? indicábamos que habitualmente la edad idónea para comenzar el aprendizaje de la lectura está entre los 5 y los 6 años, pero decíamos también que para que el proceso de aprendizaje sea óptimo el niño debe haber alcanzado previamente un cierto nivel de madurez.

¿Cuándo podemos saber que el niño está adecuadamente preparado para comenzar a aprender a leer? Una primera dificultad para responder a esta pregunta es que no existe un perfil preciso que garantice que un niño está totalmente preparado o en disposición para aprender a leer (y escribir). Debemos tener en cuenta que cada niño tiene su propio ritmo de maduración y desarrollo, así como también, algunos aspectos de su desarrollo evolucionan más rápido que otros, por lo que no podemos asegurar que todos los niños estén al mismo tiempo en condiciones de enfrentar con éxito el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Por otro lado, la realidad de la población escolar es que no todos los niños que ingresan a primer grado de infantil han recibido una estimulación previa homogénea. Por ello, es necesario que al inicio del año escolar el profesor destine un tiempo para realizar un diagnóstico sencillo de los niveles de madurez alcanzados por niñas y niños, para ajustar adecuadamente el ritmo de enseñanza.

Si bien existen algunos cuestionarios o tests que evalúan los niveles de maduración o disposición de los niños, lo más frecuente, en la práctica cotidiana, es que los maestros empleen procedimientos basados en sus propias observaciones y experiencia, tratando de identificar que el niño haya alcanzado simultáneamente niveles mínimos de madurez en los siguientes cinco comportamientos:

  1. Orientación espacial y temporal.
  2. Percepción táctil, visual y auditiva.
  3. Memoria.
  4. Expresividad (lenguaje).
  5. Comprensión.

Como también señalábamos en la anterior entrada, es preferible esperar a que el niño alcance esos niveles de madurez en dichos apartados antes de comenzar con el aprendizaje de la lectura. De lo contrario corremos el riesgo de que al precipitarnos y tratar de empezar a leer antes de que el niño esté preparado para ello, podemos perjudicar tanto el aprendizaje en sí como dañar la confianza del niño, al embarcarle en una actividad que le supondrá un esfuerzo y una dificultad para las que todavía no está preparado.

En países tan avanzados en materia educativa como Finlandia, Holanda o Alemania los niños no empiezan a aprender a leer en la escuela hasta los 6 o 7 años; los responsables educativos de estos países consideran que hasta estas edades los niños no están preparados para leer y no desean que una presión temprana los conduzca a rechazar la lectura. Es cierto que algunos de estos países antes de alcanzar estas edades se imparten clases de prefectura en cursos anteriores para familiarizar al niño con las letras a través del juego.

Mi opinión es que no es negativo empezar a enseñar a leer de manera temprana al niño siempre y cuando se haga de modo lúdico, jugando y sin ejercer ningún tipo de presión ni querer forzar el proceso de aprendizaje. Comenzar aprendiendo las letras mediante canciones y juegos puede ser un primer paso que además podéis complementar con los hábitos para enseñar a leer que comentamos en un artículo anterior.

 

Cuándo está el niño preparado para aprender a leer
¿Cuándo está el niño preparado para aprender a leer?

¿Cuál es la mejor edad para aprender a leer?

Una de las preguntas que con más frecuencia se hacen los padres es cuál es la mejor edad para aprender a leer, la edad idónea para que sus hijos empiecen a aprender a leer. De manera natural los niños inician el aprendizaje reconociendo (“leyendo“) logos comerciales, señales de tráfico o símbolos convencionales que les rodean en su vida diaria. Aunque de algún modo podemos considerar estas experiencias como sus primeros pasos en la lectura, lo cierto es que el aprendizaje sistemático (lo que habitualmente llamaríamos aprender a leer)  requiere del desarrollo previo de una serie de habilidades y capacidades.

Aprender a leer es un proceso complejo, ya que su dominio no se agota en la tarea mecánica de codificación y decodificación sino que requiere que el niño haya alcanzado determinados niveles de maduración con respecto a tres factores: desarrollo de la psicomotricidad, de la función simbólica y de la afectividad. La primera se refiere a la maduración general del sistema nervioso, expresada por la capacidad de desplegar un conjunto de actividades motrices; la segunda, a la maduración del pensamiento en su función simbólica, como para comprender, o al menos sentir, que la lectura conlleva un sentido y transmite un mensaje, lo que requiere también de un determinado nivel de desarrollo del lenguaje; y la tercera se refiere a la madurez emocional que le permita no desalentarse ni frustrarse ante el esfuerzo desplegado para lograr los automatismos correspondientes a esas primeras etapas.

Múltiples investigaciones señalan que este nivel se logra alrededor de los 5 o 6 años de edad, siempre que se hayan realizado actividades preparatorias, ya que la maduración no sólo depende de la edad cronológica o mental. Estas primeras experiencias deben darse siempre en un clima lúdico y de creatividad ya que la presión de padres o profesores, ansiosos y competitivos, pueden crear formas deficientes y contraproducentes, tanto en las destrezas que se espera lograr como un rechazo por una actividad que al niño le puede resultar difícil y sin sentido.

El comienzo de la etapa escolar es vivido con gran ilusión por niñas y niños, a lo que se suma muchas veces la exigencia de algunos padres que esperan resultados a muy corto plazo, pero es al maestro al que le corresponde evaluar la situación y determinar el inicio y ritmo del proceso, teniendo en cuenta que es preferible esperar a que el niño alcance la madurez que requiere. Por otro lado, diversas investigaciones realizadas demuestran que aunque los niños muestren interés por aprender a leer a temprana edad y logren hacerlo, esto no garantiza que en el futuro haya una diferencia notable entre sus logros y el de los niños que inicien este aprendizaje después. Lo que sí puede marcar diferencias es introducirlos en la lectura sin contar con los pre-requisitos necesarios, lo que, además de perjudicar el propio proceso de aprendizaje, puede perjudicar su autoestima, confianza y seguridad en sí mismo.

 

Mejor edad para aprender a leer
¿Cuál es la mejor edad para aprender a leer?

Cómo enseñar a leer a un niño: 6 hábitos esenciales

Hola de nuevo, en el artículo de hoy quiero presentaros varios aspectos sobre cómo enseñar a leer y en particular sobre cómo enseñar a leer a un niño. Siguiendo las pautas que veremos facilitaremos el despertar en el niño su interés por aprender a leer. Como en todo, la actitud y ejemplo de los padres es un elemento esencial si queremos favorecer el aprendizaje de la lectura. Convertir sus primeros pasos con la lectura en una actividad divertida y acorde con la edad y personalidad del niño favoreceremos enormemente su progreso. Veamos algunos comportamientos del padre y de la madre que contribuirán positivamente durante el proceso:

1. Cómo enseñar a leer a un niño: Haz de la lectura algo habitual en su vida

Construye un entorno en el que el niño conviva con la lectura y la escritura desde pequeños. Es importante que el niño/a perciba que estas actividades forman parte de manera natural de la vida diaria de la familia; para ello es importante que vea a sus padres leer y escribir, que vean que hay libros y cuentos en casa. Y no menos importante es que poco a poco vayamos introduciéndole en la dinámica lectora: que les hagamos fijarse en los carteles de la calle y les expliquemos lo que pone en los mismos, que vean su nombre escrito, etc.

2. Cómo enseñar a leer a un niño: Léele desde pequeño

Lee en voz alta a los pequeños desde bebé. Leyendo en voz alta contribuirás al desarrollo del lenguaje y del pensamiento del niño/a y favorecerás su futuro aprendizaje de la lectura. Además conseguimos que vean la actividad como algo cotidiano, y contribuimos a establecer vínculos ya que es una actividad que compartimos con ellos.

3. Cómo enseñar a leer a un niño: Convierte la lectura en un juego compartido

Lee junto con el niño/a. Cuando el niño/a está aprendiendo a leer, es esencial que no lo perciba como algo extremadamente difícil o como una actividad aburrida y obligada. Para ello debemos convertir esos primeros pasos en una actividad conjunta, interesante y divertida. Comparte con él sus primeras lecturas y ayúdale a superar las dificultades que vaya afrontando. El niño/a se verá acompañado en el proceso de aprendizaje y se sentirá respaldado y motivado.
Material de ayuda como el que describo en mi artículo sobre los mejores libros para aprender a leer serán extremadamente valiosos en estos primeros pasos (en el artículo encontraréis mis recomendaciones tras años de experiencia como docente infantil en torno a qué libros y material de apoyo pueden ser los más adecuados para agilizar y hacer más eficaz y divertido el proceso de aprendizaje de la lectura).

4. Cómo enseñar a leer a un niño: Déjale experimentar

El aprendizaje se basa en la experimentación. Ánima al niño/a a que experimente libremente, a que intente leer aquello que encuentre en su camino: etiquetas del paquete de cereales, el cartel de la calle, etc. Todo lo que podamos emplear es bueno y ayudará a que el niño/a vea la lectura como algo  presente en todo lo que le rodea. Cuando lo haga, deja que lo haga a su ritmo y a su manera. Que no sienta presión ni que debe ajustarse a un método reglado. Que juegue con la posibilidad de leer todo lo que le rodea: el niño/a entenderá la utilidad y las múltiples posibilidades de la lectura y del mismo modo se despertará su interés y curiosidad por conocer los secretos que esconden las letras.

5. Cómo enseñar a leer a un niño: Adáptate a su ritmo

Todo proceso de enseñanza debe adaptarse al alumno y el aprendizaje de la lectura no es una excepción: debes tener en cuenta la edad y el nivel de desarrollo del niño/a. El aprendizaje es un procesos personal y cada niño lo irá desarrollando a su propio ritmo. Es importante tener en cuenta este aspecto, evitar precipitarnos e progresando en el aprendizaje conforme el niño vaya mostrando más curiosidad e interés por aprender.

6. Cómo enseñar a leer a un niño: Premia, no castigues

Un aspecto en el que muchos padres y tutores fallan: debes afrontar el proceso de enseñanza valorando y reconociendo más los aciertos que los errores. No prestes demasiada atención a los fallos que cometa el niño/a, siempre que aprendemos es habitual equivocarnos. Debemos apreciar positivamente los progresos que el niño vaya consiguiendo y restar importancia a aquello en lo que se equivoca. Cuando tengas que corregirle, hazlo de manera indirecta: “¿seguro que es así?” en lugar de modo directo “eso está mal“.

¡Espero que estos consejos os sean de utilidad! Puedes complmentar este artículo con este otro en el que presentamos algunos trucos para enseñar a leer al niño 🙂

Cómo enseñar a leer a un niño
Cómo enseñar a leer a un niño: Hábitos recomendables