Cómo conseguir que tu hijo lea: el plan de los 66 días

No nos cansamos de repetir lo importante de incentivar el hábito de la lectura en los más pequeños. De hecho son muchos los padres que acuden a mí buscando consejo sobre las mejores prácticas para conseguirlo, sobre todo en aquellos casos en los que el niño, después de aprender a leer, no parece mostrarse particularmente atraído hacia la lectura de manera natural.

Es importante entender que la propensión del niño a leer es el resultado de la combinación de diversos factores (su grado de desarrollo y madurez, su personalidad y curiosidad innata, hábitos familiares, entorno educativo, etc.) y que no hay una receta mágica para conseguir que al niño le guste leer de un día para otro.

Pero es todavía más importante saber que con un mínimo esfuerzo por nuestra parte podemos hacer mucho por estimular en el niño la afición por la lectura. En su momento ya comentamos en diversas ocasiones (en este artículo por ejemplo, o en este otro) distintas técnicas para facilitar el acercamiento del niño a la lectura, incidiendo siempre en un aspecto clave: la perseverancia. Con un poco de constancia podemos conseguir fácilmente que el niño adquiera el hábito de leer. 66 días. Poco más de dos meses, es todo lo que nos llevará.

¿Cuánto tiempo requiere desarrollar un hábito?

Crear cualquier hábito, de cualquier naturaleza y con independencia de nuestra edad, supone un esfuerzo. Necesitamos adaptar nuestro cerebro a una rutina que antes nos era desconocida. Por ello, la clave para crear un hábito reside en la constancia. Desde este punto de vista, crear en el niño el hábito de leer no es distinto al esfuerzo que un adulto tiene que hacer, por ejemplo, si quiere modificar sus hábitos alimenticios o incorporar a su vida hábitos deportivos.

Para crear un hábito debemos ejercitarlo durante un tiempo; es decir, debemos repetir esa actividad todos los días hasta que se convierta en una costumbre. Una vez que conseguimos asimilar esta nueva conducta, nos resulta más fácil llevarla a cabo y lo hacemos de una manera más natural. ¿Cuánto tiempo necesitamos para “reprogramarnos”, para consolidar este proceso de adquisición de la nueva rutina?

Tradicionalmente se venía diciendo que eran necesarios 21 días para generar y consolidar un hábito. Esta cifra estaba basada en el estudio del cirujano plástico Maxwell Maltz de 1960 con pacientes a los que se les había amputad una extremidad. En su análisis Maltz constataba que, en medía, los pacientes requerían 21 días para asumir y adaptarse a la pérdida de la extremidad. A partir de esta observación se argumentó que el mismo plazo es el que una persona requeriría para adaptarse a cualquier cambio permanente en su vida. Es por ello que resulta muy común, por ejemplo, que los gimnasios traten de incentivar a sus nuevos clientes a que realicen hasta 21 sesiones durante su primer mes para asentar el hábito de la actividad física.

Sin embargo, investigaciones más recientes establecen que crear y asentar un hábito nuevo lleva en torno a 66 días. Pasado este tiempo nuestro cerebro habrá asimilado definitivamente el nuevo comportamiento y nos permitirá mantenerlo durante muchos años con un esfuerzo mínimo. Es decir, si nos esforzamos en repetir algo cada día durante esos 66 días terminaremos por generar un comportamiento automático. No necesitaremos ni tan siquiera pensar en ello intencionadamente para poder repetir dicho comportamiento.

El plan de los 66 días para que tu hijo adquiera el hábito de leer

66 días, poco más de dos meses, es todo lo que necesitamos para introducir en el niño el hábito de leer. Es todo el esfuerzo que requiere. Un esfuerzo que podemos programar y planificar. Que requiere únicamente un mínimo compromiso por nuestra parte para mantener la constancia durante esos 66 días.

Lo importante, la clave del plan, es desarrollar una rutina diaria. Es decir, hacer lo mismo, a la misma hora, durante todos y cada uno de esos 66 días. Para ello únicamente debéis seguir los siguientes tres pasos:

Paso 1: Programación

Comenzad programando vuestra rutina. Construid un pequeño calendario. Marcad la fecha objetivo sumando dos meses y una semana a partir del día que vayáis a comenzar.

Colocad el calendario en un lugar visible, la cocina o la sala por ejemplo e id tachando cada día del calendario en el que hayáis completado la rutina. ¡Dos meses parece mucho tiempo pero veréis que pasan muy rápido!

En sólo 66 días conseguiréis que el niño adquiera y asiente el hábito de la lectura
En sólo 66 días conseguiréis que el niño adquiera y asiente el hábito de la lectura

Paso 2: La rutina diaria

Estableced una única rutina de lectura para el niño, un tiempo en el que vayamos a pedir al niño que lea. Debemos fijar cuándo va a leer y durante cuánto tiempo. El qué va a leer no es relevante. Procurad elegid lecturas sencillas pero sobre todo que le resulten atractivas. Mejor todavía, que las elija él.

En relación a cuándo fijar la rutina, la hora de acostarse es buena elección siempre y cuando el niño no se acueste demasiado tarde y esté cansado. En relación a la duración de la sesión, quince minutos es tiempo más que suficiente, aunque podemos traducirlo en elementos de medida que el niño pueda replicar sin nuestra ayuda, por ejemplo, leer un número determinado de páginas o leer un capítulo de su libro favorito.

Es importante que la rutina sea siempre la misma, por ejemplo, “leer un capítulo de un libro infantil todas las noches al acostarse“.

Además, dado que lo que perseguimos es que el niño desarrolle el hábito de leer por sí mismo, la rutina debe ser específica de lectura individual. Es decir, no debemos ser nosotros los que le leamos sino que tiene que hacerlo el niño. Lo ideal es que le acompañemos al iniciar la rutina y después le dejemos solo hasta que la complete: “hoy te toca el tercer capítulo, ¿verdad? Aquí tienes el libro, avísame cuando lo hayas terminado“. En todo caso, debemos asegurarnos de vez en cuando que está centrado en la actividad y no se despista: “¿Has terminado ya? ¿Cuántas páginas llevas?

Resulta igualmente recomendable que al terminar la lectura diaria cerremos la rutina incentivando una breve reflexión del niño sobre lo leído de modo que asentemos su comprensión lectora. Hacedle para ello alguna pregunta rápida que requiera que conteste con algo más que un simple sí o no: “¿Qué ha pasado en el capítulo de hoy? ¿Qué personaje te está gustando más?”

Paso 3: Compromiso compartido

Una vez comencéis, es esencial que respetéis escrupulosamente el plan. Ello os obligará a organizaros para aseguraros de que respetáis el tiempo programado para la rutina. Tendréis que esforzaros para evitar caer en la tentación de saltaros la rutina el día que vosotros o el niño estéis cansados o con poco ánimo. Ser constantes es esencial para el éxito del plan.

Siguiendo estos sencillos pasos, en apenas dos meses conseguiréis que el niño haga suyo un hábito tan valioso como la lectura. Un esfuerzo menor con el que habréis contribuido a que adquiera una rutina que sólo le traerá beneficios. Coged vuestro calendario y comenzad hoy mismo. ¡Merece la pena!

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