Neurociencia, neuroeducación y neurodidáctica: Introducción

La neurociencia es un campo unificado del conocimiento que agrupa el conjunto de disciplinas científicas que persiguen comprender la estructura y funcionamiento y del cerebro y las bases biológicas de la conducta humana. Debido a la complejidad del órgano cerebral, tanto desde el punto de vista eminentemente anatómico como desde la perspectiva de los procesos cognitivos y de las funciones, capacidades y habilidades que desarrolla, la neurociencia es un campo científico muy amplio y variado que abarca dominios como la neuroanatomía, la neurofisiología, la neurofarmacología o la neuroquímica, entre otras muchas. Es, sin duda, un campo de trabajo apasionante que sin duda nos brindará sorprendentes novedades a lo largo de los años.

Neurociencia y Aprender a leer

Hoy en día, nuestro cerebro continúa siendo en muchos aspectos un gran desconocido, pero durante los últimos años hemos conseguido progresos muy significativos en su entendimiento. Los avances alcanzados desde la neurociencia nos han permitido comprender mejor cómo funciona el cerebro y ver el importante papel que elementos como la curiosidad y la emoción tienen en la adquisición de nuevos conocimientos.

Es por ello que una de las ramas de la neurociencia que encuentro más interesantes es la aplicación del entendimiento que vamos adquiriendo sobre el funcionamiento del cerebro para la optimización de los procesos de aprendizaje, ámbito conocido como neuroeducación o neurodidáctica. Esencialmente, la neurodidáctica estudia como aprende el cerebro e integra los conocimientos de neurociencia, educación y psicología con el fin de enseñar y aprender mejor. La neuroeducación, por lo tanto, pretende trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje.

Los avances en la neuroeducación deberán permitirnos construir una nueva visión de la enseñanza que se sustente en estrategias y tecnologías educativas desarrolladas a partir de un mayor conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro.

Desde este prisma, si profesores y responsables educativos adaptan los modelos, técnicas y estilos de educación existentes a partir de un mayor entendimiento acerca de cómo es el cerebro, cómo aprende y cómo almacena y procesa información, seremos capaces de optimizar el proceso de aprendizaje del alumno. El profesor jugará en esta transformación un rol protagonista ya que lo que la neuroeducación ha demostrado ya es que las reacciones y emociones que genere en sus alumnos a partir de su actitud influirán enormemente en el proceso de aprendizaje.

En particular, y ciñéndonos más a nuestro área de interés, el aprendizaje de la lectura es una de las áreas de investigación en neurociencia que ha suministrado más información novedosa con implicaciones pedagógicas durante los últimos años. Por ejemplo, una de las líneas de trabajo abiertas y más activas desde la neuroeducación ha sido la de tratar de establecer la edad óptima a la que se debe aprender a leer. La investigación nos ha permitido establecer que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, es decir, lo que nos permiten “traducir” lo que se lee a lo que se dice, no terminan de crear las conexiones sinápticas necesarias hasta los seis años. Es decir, si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están totalmente creados hasta esa edad, antes de los seis años se podrá enseñar con persistencia y sacrificio, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro requerirá de un mayor esfuerzo.

En próximos artículos profundizaremos en cómo podemos aplicar los recientes avances en la neuroeducación para facilitar que los más pequeños aprendan con mayor facilidad. A lo largo de la serie compartiré una serie de recetas simples y fácilmente aplicables por todos vosotros a partir de los descubrimientos más relevantes en este fascinante mundo de la neuroeducación y la neurodidáctica.

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