Cómo mejorar la comprensión lectora del niño

Cómo mejorar la comprensión lectora del niño

Leer un texto implica comprender su significado. La simple descodificación del texto, por la cual identificamos desde las unidades lingüísticas más simples (letras, sílabas) a las más complejas (palabras, frases), no es suficiente. La comprensión lectora  requiere construir el sentido más allá de las palabras y ello no es fácil. De hecho, comprender un texto escrito es uno de los procesos neurológicos más complejos que existen y uno de los grandes retos a los que se enfrenta el niño a la hora de aprender a leer.

Es muy común, en las primeras etapas de aprendizaje de la lectura, que el niño sea capaz aparentemente de leer con relativa soltura textos de relativa extensión pero que al ser preguntado sobre el sentido de lo leído el niño no sea capaz de responder apropiadamente. El proceso mecánico del reconocimiento y descodificación del texto es un primer paso imprescindible pero que debe ser complementado con el desarrollo de habilidades propias de comprensión lectora que permitan al niño entender lo que está leyendo. Sólo entonces podremos decir que el niño sabe leer.

Diversos elementos pueden facilitar (o dificultar) la comprensión de la lectura del niño: desde el tipo o tamaño de la letra, el tipo de texto o la complejidad del vocabulario y estilo empleado. Pero, en líneas generales, estos factores externos son menos relevantes que la propia capacidad y habilidad del niño para prestar atención al significado del texto.

El desarrollo de estas habilidades de comprensión lectora es una competencia esencial que nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida. Adquirir esta capacidad cuanto antes contribuirá a que el niño acelere y maximice su desarrollo intelectual, facilitando mejores desempeños en cualquier actividad   tanto dentro como fuera de la escuela, dotando al niño (y mañana al adolescente y adulto) de los mecanismos necesarios para analizar, procesar, seleccionar, y sintetizar la información a la que tenga acceso.

Cómo mejorar la comprensión lectora del niño
Cómo mejorar la comprensión lectora del niño

Dado que es una de las competencias críticas que el niño debe adquirir durante sus primeros años en la escuela, permitidme que os dé una serie de consejos y actividades con las que podéis ayudar a vuestro hijo o hija a mejorar su comprensión lectora:

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¿Qué cartilla para aprender a leer o cartilla de lectura compro?

Libros para aprender a leer

Los primeros pasos en la lectura son siempre un momento de preocupación e interés para todos los padres. Inevitablemente surge la idea de ayudar al niño o niña en esta etapa del proceso de aprendizaje recurriendo a una cartilla para aprender a leer, un mecanismo de apoyo no por tradicional menos eficaz; las cartillas de lectura existen desde hace décadas y sin duda todavía hoy son uno de los más recursos de más ayuda para el niño en sus primeros pasos como lector. En mi actividad diaria como docente infantil, de hecho, es una de las consultas más recurrentes que recibo de padres y madres: ¿Cuáles son las mejores cartillas para aprender a leer? ¿Qué cartilla de lectura puedo comprar para complementar en casa la actividad del niño en el colegio? ¿Las cartillas para aprender a leer que utilizaba cuando yo iba a la escuela hace veinte o treinta años siguen siendo recomendables? Continuar leyendo “¿Qué cartilla para aprender a leer o cartilla de lectura compro?”

Tu propósito de año nuevo: lee más junto a tu hijo

Comienza el nuevo año. En estas primeras fechas del año entrante todos dedicamos un tiempo a fijarnos metas y hacer propósitos para los próximos 365 días: apuntarnos al gimnasio, cuidar más la dieta, aprender inglés… Si me permitís, dejadme que os sugiera un elemento más que incluir en vuestra lista. Un nuevo propósito que no os requerirá mucho tiempo ni esfuerzo pero que os redundará un gran beneficio a vosotros y a vuestros pequeños: durante este año que entra dedicad más tiempo a leer junto a vuestros hijos.

Como hemos comentado en entradas anteriores, los padres deben saber que su principal compromiso ha de ser el de motivar, mostrar interés, dar ejemplo. Como en todo en esta vida, también en el de la lectura la ejemplaridad es fundamental. Es por ello que la mejor contribución que los padres pueden hacer para impulsar el interés por la lectura en sus hijos es leer ante ellos y, muy especialmente, leer con ellos. Si los niños, en los años cruciales de su desarrollo, se ven inmersos y participan en actividades de lectura llevadas a cabo de manera cotidiana por las personas que lo rodean, les resultará más fácil asumir después de manera autónoma esos comportamientos.

Estableced rutinas de lectura con el niño. La hora de acostarse siempre es una buena elección, pero no tiene por qué ser la única. Tratad de leer con ellos siempre que os lo pidan: les hará saber que la lectura es una buena manera para pasar el tiempo. Dejad libros a su alcance de manera habitual. Si hay libros junto a sus juguetes favoritos probablemente terminarán por cogerlos. Llevad libros con vosotros cuando vayáis al dentista o a hacer algún trámite. Regalar libros con cualquier pretexto -cumpleaños, Navidad, premios por buen comportamiento…- es también una forma de integrarlos en la experiencia cotidiana del niño, del mismo modo que visitar bibliotecas y librerías o fomentar la creación de una biblioteca personal contribuyen a proponer la lectura como una costumbre y no como una excepción.

Recordad que la lectura compartida no se limita a la lectura del texto en sí. Animad al niño a reflexionar sobre el significado de lo leído. Preguntadle, especialmente hacedle preguntas que no se puedan contestar con un simple sí o no: ¿Qué parte de la historia te ha gustado más? ¿Por qué? ¿Qué personaje te ha gustado más?. Durante la lectura, intercalad igualmente preguntas que fomenten su comprensión del texto: ¿Qué te ha parecido lo que acaba de pasar? ¿Qué crees que sucederá ahora?.

Leer a los hijos, con los hijos o ante los hijos es el modo más aleccionador de defender la importancia de la lectura. ¿Se os ocurre un propósito de año nuevo mejor que este?

Feliz año nuevo amigos 🙂

Consejos sobre cómo enseñar a leer a un niño

Hábitos para enseñar a leer a un niño

Hola de nuevo, en el artículo de hoy quiero presentaros varios aspectos sobre cómo enseñar a leer y en particular sobre cómo enseñar a leer a un niño. Siguiendo las pautas que veremos facilitaremos el despertar en el niño su interés por aprender a leer. Como en todo, la actitud y ejemplo de los padres es un elemento esencial si queremos favorecer el aprendizaje de la lectura. Convertir sus primeros pasos con la lectura en una actividad divertida y acorde con la edad y personalidad del niño favoreceremos enormemente su progreso. Veamos algunos comportamientos del padre y de la madre que contribuirán positivamente durante el proceso:

1. Cómo enseñar a leer a un niño: Haz de la lectura algo habitual en su vida

Construye un entorno en el que el niño conviva con la lectura y la escritura desde pequeños. Es importante que el niño/a perciba que estas actividades forman parte de manera natural de la vida diaria de la familia; para ello es importante que vea a sus padres leer y escribir, que vean que hay libros y cuentos en casa. Y no menos importante es que poco a poco vayamos introduciéndole en la dinámica lectora: que les hagamos fijarse en los carteles de la calle y les expliquemos lo que pone en los mismos, que vean su nombre escrito, etc.

2. Cómo enseñar a leer a un niño: Léele desde pequeño

Lee en voz alta a los pequeños desde bebé. Leyendo en voz alta contribuirás al desarrollo del lenguaje y del pensamiento del niño/a y favorecerás su futuro aprendizaje de la lectura. Además conseguimos que vean la actividad como algo cotidiano, y contribuimos a establecer vínculos ya que es una actividad que compartimos con ellos.

3. Cómo enseñar a leer a un niño: Convierte la lectura en un juego compartido

Lee junto con el niño/a. Cuando el niño/a está aprendiendo a leer, es esencial que no lo perciba como algo extremadamente difícil o como una actividad aburrida y obligada. Para ello debemos convertir esos primeros pasos en una actividad conjunta, interesante y divertida. Comparte con él sus primeras lecturas y ayúdale a superar las dificultades que vaya afrontando. El niño/a se verá acompañado en el proceso de aprendizaje y se sentirá respaldado y motivado.
Material de ayuda como el que describo en mi artículo sobre los mejores libros para aprender a leer serán extremadamente valiosos en estos primeros pasos (en el artículo encontraréis mis recomendaciones tras años de experiencia como docente infantil en torno a qué libros y material de apoyo pueden ser los más adecuados para agilizar y hacer más eficaz y divertido el proceso de aprendizaje de la lectura).

4. Cómo enseñar a leer a un niño: Déjale experimentar

El aprendizaje se basa en la experimentación. Ánima al niño/a a que experimente libremente, a que intente leer aquello que encuentre en su camino: etiquetas del paquete de cereales, el cartel de la calle, etc. Todo lo que podamos emplear es bueno y ayudará a que el niño/a vea la lectura como algo  presente en todo lo que le rodea. Cuando lo haga, deja que lo haga a su ritmo y a su manera. Que no sienta presión ni que debe ajustarse a un método reglado. Que juegue con la posibilidad de leer todo lo que le rodea: el niño/a entenderá la utilidad y las múltiples posibilidades de la lectura y del mismo modo se despertará su interés y curiosidad por conocer los secretos que esconden las letras.

5. Cómo enseñar a leer a un niño: Adáptate a su ritmo

Todo proceso de enseñanza debe adaptarse al alumno y el aprendizaje de la lectura no es una excepción: debes tener en cuenta la edad y el nivel de desarrollo del niño/a. El aprendizaje es un procesos personal y cada niño lo irá desarrollando a su propio ritmo. Es importante tener en cuenta este aspecto, evitar precipitarnos e progresando en el aprendizaje conforme el niño vaya mostrando más curiosidad e interés por aprender.

6. Cómo enseñar a leer a un niño: Premia, no castigues

Un aspecto en el que muchos padres y tutores fallan: debes afrontar el proceso de enseñanza valorando y reconociendo más los aciertos que los errores. No prestes demasiada atención a los fallos que cometa el niño/a, siempre que aprendemos es habitual equivocarnos. Debemos apreciar positivamente los progresos que el niño vaya consiguiendo y restar importancia a aquello en lo que se equivoca. Cuando tengas que corregirle, hazlo de manera indirecta: “¿seguro que es así?” en lugar de modo directo “eso está mal“.

¡Espero que estos consejos os sean de utilidad! Puedes complmentar este artículo con este otro en el que presentamos algunos trucos para enseñar a leer al niño 🙂

Cómo enseñar a leer a un niño
Cómo enseñar a leer a un niño: Hábitos recomendables